Archive for the 'Reflexiones' Category

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Sobre la familia

La familia es el continente de donde nacemos y donde nos criamos habitualmente y por tanto, donde nos preparamos para la vida dentro y fuera de ella.
La familia es el lugar donde aprendemos las primeras lecciones, las más íntimas y personales, sobre el amor y el poder, sobre el dolor y el consuelo, sobre la rabia y el respeto, sobre el temor y la protección, sobre la soledad y la compañía.
La familia es el lugar donde aprendemos a amar a los que nos fastidian y a fastidiar a los que nos aman.
La familia es el lugar donde recibimos los primeros apoyos y los primeros reproches.
La familia, con su estructura y su dinámica contribuye de manera fundamental a nuestra estructuración personal y a nuestra forma de relacionarnos con los otros.

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Después de las Navidades

Después de las Navidades parece que todo recobra la ‘normalidad’ de la vida cotidiana, se pasan los días de intensas sensaciones y emociones que experimentamos la mayoría en esos días. Algunas de esas sensaciones, emociones y sentimientos guardan relación con la influencia exterior que empuja a adoptar conductas individuales y sociales que forman parte del Carácter de nuestra Cultura de grupo, no necesariamente autóctona.

Parece obligado por ese Carácter, el tener que reunirnos en lugares reducidos, como suelen ser las viviendas medias, en días señalados de las Navidades un gran número de personas de diversas generaciones de la familia o de amigos, para comer o cenar grandes cantidades de comida.

También obligado por ese Carácter parece que estas comidas han de ser preparadas, cocinadas y servidas por determinadas personas, generalmente las amas de casa, que, en todo caso, soportan la mayor parte del peso de esas funciones.

Por otra parte en estas fechas, especialmente si no se siguen los ritos prescritos por la Etiqueta de la Cultura se incrementa la intensidad de los sentimientos de culpa y de tristeza que van ligados a ‘salirse de la norma’ y a echar de menos la conformidad de todos a estas prescripciones, cuando no a que se vayan perdiendo ‘las tradiciones’ poco a poco.

Todo esto da lugar y tiempo para poner a prueba las relaciones y los vínculos familiares y de amistad en condiciones especiales, no siempre las más favorables, y por tanto no exentas de tensión. Da lugar y tiempo también para recordar acontecimientos pasados y personas ausentes o perdidas que han dejado huellas más o menos profundas.

No es de extrañar que estos días no gusten a mucha gente o sean exultantes para otros, que surjan sentimientos y emociones muy intensos y que se den tormentas emocionales importantes ligadas a acontecimientos y situaciones tan especiales.

Mi idea es que no tiene nada que ver con la Navidad ni con los montajes comerciales asociados a ella, sino con esos espacios y tiempos de concentración y distanciamiento, prescritos por nuestra Cultura, de personas entre las que hay tantos vínculos o tantas heridas pasadas o recientes en esos vínculos.

Conviene no exaltar las expectativas para no aumentar el dolor de las frustraciones que de por si acompañan al vivir la realidad. Pero también conviene disponer de relaciones que nos ayuden a disfrutar de los placeres de la vida y manejar el dolor de la frustración. Eso es lo que os deseo a todos los lectores de esta página para este nuevo periodo de la vida que ‘ritualmente’ comienza después de las Navidades.