Introducción a la teoría
del Análisis Transaccional
El Análisis Transaccional proporciona un modelo para
comprender la estructura y la dinámica de la personalidad,
es el análisis estructural; un modelo para analizar
las relaciones sociales y la comunicación, es el análisis
transaccional propiamente dicho; un modelo para explicar las
motivaciones del comportamiento, en especial el comportamiento
social, son las hambres básicas y concretamente las
caricias; un modelo para analizar las distorsiones de la percepción
de la realidad, incluida la propia identidad y las conductas
asociadas, es el guión de vida y el marco de referencia;
y un modelo para entender las estratagemas emocionales y relacionales
que perpetúan esta manera de distorsionada de percibir
y relacionarse con los otros y con la realidad, son los juegos
psicológicos y los rackets. Y por supuesto un modelo
de abordar el tratamiento dentro de estas perspectivas orientado
a conseguir el control social de la conducta sintomática
y a alcanzar la autonomía.
EL MODELO DE LOS
ESTADOS DEL YO
El modelo que Eric Berne elaboro a partir de las observaciones
clínicas, en especial de en los grupos de terapia,
para comprender la estructura y la dinámica de la personalidad
es el modelo de los estados del yo.
Un Estado del Yo es "un sistema de emociones y pensamientos
acompañado de su conjunto afín de patrones de
conducta". (Berne, 1964,1987).
La misma idea de estado hace referencia al hecho, que todos
conocemos, de que una persona no siempre está con las
mismas emociones, no siempre piensa lo mismo y no siempre
se comporta externamente (habla y actúa) de la misma
manera. Podemos cambiar de estado de un momento a otro y podemos
tener conciencia de esos cambios y de esos diferentes estados.
Pero son estados de un mismo yo, de una misma concepción
de sí mismo más o menos estable y también
más o menos dinámica, es decir cambiante con
el tiempo conforme cambian las circunstancias externas e internas,
y conforme vamos creciendo y vamos teniendo más experiencias
en la vida.
Berne observó que los diferentes estados del yo en
que nos encontramos las personas pueden clasificarse en tres
grandes grupos que tienen algo en común y que los distingue
entre sí.
Los tres grupos de estados del yo los denominó Padre
Adulto y Niño (cuando se refieren a estados del yo,
Padre, Adulto y Niño se escriben con mayúsculas)
y se les representa mediante un diagrama como el de la Figura
Nº 1.
Pueden considerarse como manifestaciones fenomenológicas
de tres partes distintas de la estructura de nuestro Aparato
Psíquico. Estas partes son lo que Berne llamaba Órganos
Psíquicos y suponía que son tres: La Extereopsique,
la Neopsique y la Arqueopsique (Berne, 1961,1976).
Se manifiestan tanto internamente (pensamientos y sentimientos)
como externamente (lo que hablamos y lo que hacemos) de manera
distinta.
ANÁLISIS ESTRUCTURAL
DE PRIMER ORDEN
Con el modelo de los estados del yo podemos hacer varios tipos
de análisis de la personalidad.
El diagrama de la figura Nº 1 se denomina diagrama estructural
de primer orden. Representa la separación (análisis)
de la personalidad en los tres tipos de estados del yo Padre,
Adulto y Niño, haciendo referencia a los contenidos
de dichos estados del yo en cuanto a pensamientos, sentimientos
y comportamientos de distinto origen biológico e histórico
y de distinta vivencia interior.
EL NIÑO
Todos hemos sido niños y en la actualidad algunas veces
sentimos, pensamos, hablamos o actuamos como cuando éramos
niños, tanto a solas como en nuestras relaciones con
los otros.
Berne definió el estado del yo Niño como "una
serie de sentimientos, actitudes y pautas de conducta que
son reliquias de la propia infancia del individuo". (Berne,
1961,1976).
Nuestro Niño representa una forma de pensar, sentir
y comportarnos en la que la experiencia es subjetiva (por
contraposición a la posibilidad de "objetivar"
la experiencia desde el Adulto como veremos después),
predomina la afectividad, las emociones, la expresividad y
la intuición.
Cuando utilizamos todos estos recursos para hacer frente
a las situaciones, decimos que utilizamos nuestro Niño.
Podríamos decir que cada uno llevamos dentro un niño
o una niña. El niño o la niña que fuimos.
Berne decía que "el Niño es un estado del
yo que es una reliquia arcaica de un periodo temprano significativo
de la vida. El Niño adaptado está influido por
los parámetros parentales. El Niño expresivo
es más autónomo." (Berne, 1973, 1974)
Todos los niños son diferentes, el Niño de
cada uno es diferente. Este Estado del Yo Niño es diferente
en cada época de uno mismo y, si es un estado del yo
fijado, también puede tener pautas comunes durante
mucho tiempo o incluso toda la vida.
La manifestación del Niño en una situación
dada puede tener resultados o consecuencias saludables y efectivas
o no, según los casos. El desarrollo positivo de nuestro
Niño es una gran fuente de energía psíquica.
Nuestro Niño está en nosotros, no para hacerlo
callar siempre y para reprenderlo , sino PARA CUIDARLO.
Nuestro Niño es la parte de nuestra personalidad que
nos aporta, si lo tratamos adecuadamente, la espontaneidad,
la creatividad, el entusiasmo, la habilidad, el afecto natural,
la vivacidad, ... de cuando éramos niños. También
puede ser una manifestación de nuestra personalidad
atemorizada, vergonzosa, malhumorada, exigente, desconsiderada,
e incluso cruel, ... como lo éramos de niños
a veces. Es la parte más genuina de nosotros mismos
y permanece en nosotros desde el nacimiento hasta la muerte;
la parte a partir de la cual se ha de desarrollar nuestra
personalidad Adulta autónoma.
Es mejor aceptarlo y ver la forma de cuidarlo bien para que
crezca, que tratarlo con dureza y con desconsideración
creyendo que así desaparecerá.
Solo disfrutamos de la vida si nuestro Niño está
implicado y disfruta, y solo disfruta si está bien
atendido.
COMO DISTINGUIR AL
NIÑO EN ACCIÓN
Cuando se hace cargo de la personalidad el Niño de
la persona, esta se comporta de un modo infantil, como un
niño/a de determinada edad, como el/la niño/a
que la persona fue en determinada época de su vida,
como un reflejo de nuestra historia infantil y de nuestras
experiencias primeras.
Los indicadores del predominio del estado del yo Niño
son los gestos más que las palabras: movilidad de los
ojos, agitación de las manos y de los pies, posturas,
modulación de la voz, utilización de expresiones
metafóricas, sensaciones fisiológicas,...
Aunque la expresión del estado del yo Niño
es característico de cada persona, algunos indicadores
conductuales que suelen observarse cunado el se hace cargo
el estado del yo Niño son:
Expresiones: ¡Yupi!, ¡Que guay!, ¡Fantástico!,
La he fastidiado..., No se qué más decir, Esto
funciona..., ¿Vale...?, ¡Jo!, Que rollo...
Tonos de voz: Variable, o retraído y débil,
o brillante y excitado.
Gestos: Bufar, hacer la burla, gesticular, retorcerse las
manos, rascarse, mover la punta del pie, retorcerse un cabello,
repiquetear en la mesa, manosear un lápiz, dibujar
durante una reunión, bailar,...
Sensaciones: Nerviosismo, bienestar, picor, palpitación
del corazón, lágrimas, risas, rubor o palidez
repentina, temblor,...
Actitudes corporales: Las piernas recogidas bajo la silla,
los pies en la mesa, desaliñado, desplomado, hombros
contraídos, sacar el pecho, agitado, contraído,
caluroso, gracioso, simpático, deprimido,...
Miradas: Moviendo los ojos a derecha o a izquierda, los ojos
bajados, suplicantes, sonrientes, cómplices,...
EL PADRE
Todos hemos tenido padres o hemos sido criados por personas
que hicieron para nosotros de padres y que han tenido para
nosotros, en la infancia, adolescencia y algunas veces más
tarde, una gran influencia. En la actualidad, algunas veces
nos percibimos a nosotros mismos pensando, sintiendo, hablando
o comportándonos como alguna de esas figuras parentales
cuando estamos solos, pero sobre todo en nuestras relaciones
con algunas otras personas.
Berne definió el estado del yo Padre como "una
serie de sentimientos, actitudes y pautas de conducta que
se asemejan a los de una figura parental ". (Berne, 1964,1987)
El estado del yo Padre es, en nuestra vivencia interna, nuestro
banco de datos interiorizado, nuestra certeza sobre lo que
se debe hacer en la vida.
En algunos aspectos funciona como un magnetoscopio o magnetófono
donde grabamos, tenemos disponibles y en determinados momentos
reproducimos interna y externamente un repertorio de grabaciones
con los tratos recibidos de nuestro entorno, en especial en
nuestra infancia; con lo que se debe hacer, con lo que es
válido hacer en cada situación. "Puede
funcionar como una influencia interna dirigente (Padre Influyente)
o exhibirse directamente como conducta paterna (Padre Activo)".
(Berne, 1973,1974).
Es lo que hemos introyectado de la cultura, de las tradiciones,
de las normas, de los valores, de la nuestra concepción
del mundo y de la vida tomado del medio social en el que hemos
crecido.
COMO DISTINGUIR EL
PADRE EN ACCIÓN
Cuando se hace cargo de la personalidad el Padre de la persona
(Padre Activo), esta se comporta como lo hacía alguna
de sus figuras parentales cuando él tenía determinada
edad.
Aunque la expresión del estado del yo Padre tiene
un carácter imitativo de otras personas importantes
para nosotros, algunos indicadores conductuales que suelen
observarse cunado el se hace cargo el estado del yo Padre
son:
- usa frases estereotipadas, refranes, clisés,
- da órdenes,
- usa adjetivos calificativos, pone etiquetas,
- hace juicios de valor,...
como lo hacía alguna de nuestras figuras parentales.
Ejemplos: El que manda, manda; aunque mande mal,
Si no sabes hacer las cosas bien, no las hagas,
Hazlo así, Eso no se hace,
Siempre..., Jamás..., Lo
que hace falta es..., Por que lo digo yo, y punto,
Esto es ridículo, ¡Tonto!,
¡Inmaduro!, ¡Infantil!,
No haces nunca nada bien, etc.
Tono de voz: En general fuerte, como puntualizando o bien
envolvente...
Gestos: Apuntar con el índice, sacudir la cabeza de
un lado para otro, aprobar con la cabeza, hacer un guiño,
estrechar a alguien en los brazos, dar una palmada en la espalda...
Actitudes corporales: Manos sobre las caderas, mirar de arriba
a bajo, cruzar los brazos sobre el pecho, meter la barbilla
entre la mano, extender los brazos...
Expresiones faciales: Fruncir las cejas, expresión
de simpatía o de altivez, apretar los labios, elevar
las cejas, elevar los brazos al cielo...
Las miradas: Son intensas, amenazan o envuelven o apoyan
o culpabilizan o miran desde arriba...
EL ADULTO
Berne definió el estado del yo Adulto como "caracterizado
por una serie autónoma de sentimientos, actitudes y
pautas de conducta adaptadas a la realidad actual". (Berne,
1961, 1976).
Es el estado del yo desde el que somos más capaces
de "fotografiar" u objetivar la realidad de las
cosas, de las personas y de los acontecimientos: los hechos,
las cifras, los datos objetivos. Somos más capaces
de escuchar, de auto-escucharnos y de interrogarnos e interrogar.
Cuando estamos en el estado del yo Adulto tenemos más
habilidades para recoger todas las informaciones necesarias
para tomar una decisión, sin ideas preconcebidas ni
ilusorias. También tenemos más capacidad de
estrategia y de negociación para actuar con competencia
y eficacia.
En el tratamiento de la información, desde el estado
del yo Adulto, funcionamos como un sistema lógico y
racional, como un ordenador inteligente: Procesamos la información
que recogemos del exterior, por medio de los sentidos corporales,
y del interior, es decir del cuerpo y de los otros estados
del yo. Recogida la información la clasificamos, analizamos,
organizamos, sacamos deducciones lógicas, evaluamos
las opciones, estimamos las probabilidades de éxito
de cada una de ellas, tomamos decisiones razonables y convenientes
en la situación presente, ponemos en práctica
las decisiones, las revisamos y las ajustamos si es preciso.
El estado del yo Adulto se experimenta como la voz de la
razón aquí y ahora. Desde el estado del yo Adulto
cuidamos de nosotros y de los otros con objetividad y de manera
actualizada teniendo en cuenta las circunstancias de la situación,
las necesidades y sentires propios y ajenos y la ética
propia.
COMO DISTINGUIR EL
ADULTO EN ACCIÓN
Las manifestaciones del estado del yo Adulto no son tan previsibles
como las de los estados del yo Niño y Padre, dado que
es un estado adaptado oportunamente a la situación
presente aquí y ahora, siempre cambiante. No obsatante
los comportamientoa bajo el control del Adulto tienen la cualidad
de ser más autónomos y menos automáticos
que los de la persona en el estado Padre o Niño.
Algunos indicadores de conducta frecuentes cuando una persona
está en el estado del yo Adulto son: la serenidad dentro
de la emoción, la escucha atenta, el uso de preguntas
que buscan información, una mirada directa, etc.
Cuando estamos en el Adulto usamos palabras y frases que
expresan hechos, datos internos y externos, con preguntas
y respuestas con intención directa y clara, con valoraciones
objetivas basadas en datos; con acciones efectivas y pertinentes
para resolver los problemas usando los datos y recursos de
la situación; con expresión de sentires auténticos
relacionados con los estímulos y relaciones de la situación
presente.
Podemos usar palabras y frases como: ¿Preparado?...
¡Ahora!, Hay demasiadas cosas para trabajar
con comodidad, ¿Dónde pongo esto?,
Aquí, ¿Quién, qué,
dónde, cuándo, cómo, por qué,
para qué?, ¿Has tomado una decisión?,
¿Qué esperas de mi?, ¿Cuáles
son los medios de que dispones?, No estoy de acuerdo,
Esta es solo mi opinión, Estas son
las ventajas y los inconvenientes, "Me siento triste
(contento, enfadado, asustado,
) cuando dices (haces)
eso"...
Actitudes corporales: Relajado pero atento, cabeza derecha,
mirada discreta, voz calmada, las piernas puestas en el suelo,
los brazos abiertos,...
ANÁLISIS ESTRUCTURAL
DE SEGUNDO ORDEN
Un análisis más detallado de estos contenidos
nos conduce a un diagrama estructural de segundo orden como
el representado en la figura Nº 2.
En este análisis estructural de segundo orden el Padre
y el Niño han sido divididos en partes más pequeñas.
El
Niño en el Niño (N1). Podría llamarse
también nuestro Niño Somático. Representa
las necesidades, los deseos, los impulsos y los sentimientos
que derivan de nuestro cuerpo y sus reacciones al entorno.
Está presente a lo largo de toda la vida y es nuestra
principal fuente de motivación para el comportamiento.
Cambia conforme cambia nuestro cuerpo con la edad y nuestras
condiciones físicas. Contiene también registros
de nuestras vivencias pasadas en esta área. A estos
registros a veces se les llama grabaciones pues nuestro cerebro
almacena estas vivencias, con las emociones asociadas, en
unidades que pueden volverse a reproducir en cualquier momento.
El Adulto en el Niño (A1) es la primera parte pensante
que aparece en el proceso de desarrollo (el primer Adulto).
Funciona cuando usamos la intuición, la curiosidad
y la creatividad. Es una parte muy interesada en sí
mismo y en el entorno. Berne le denominó El Pequeño
Profesor porque, ese estilo de pensamiento sin lenguaje, permite
al bebe conocer lo que su madre siente y, de mayores,
nos proporciona un método para imaginar e intuir qué
hacer para salir de las situaciones de la vida e ir tirando.
El Padre en el Niño (P1) representa un conjunto de
pensamientos, sentimientos y comportamientos automáticos,
decididos en la infancia por El Pequeño Profesor con
el fin de responder a lo que los padres esperan de nosotros
y que se han convertido en creencias y patrones más
o menos rígidos de respuesta en situaciones determinadas.
El Adulto (A2). El Adulto es la parte racional de la personalidad,
la que puede tomar conciencia de las cosas, de las personas,
de las sensaciones, de los sentimientos, de las experiencias,
de las situaciones, de los datos de los sentidos y de los
datos internos: de los recuerdos, de las fantasías,
de las imágenes internas, de los sueños, etc.
... . Es también la parte de la personalidad que puede
procesar los datos de una manera lógica, usando las
reglas de la lógica y la estimación de probabilidades,
y sacar conclusiones en consecuencia.
El Padre (P2): Es la parte de la personalidad introyectada
y grabada de los padres y de otras figuras parentales cuando
utilizaban con nosotros comportamientos y mensajes dirigidos
a cuidar, nutrir, dirigir, orientar y educarnos a nosotros
o a los otros y a sí mismos. Luego la utilizamos de
la misma manera con los otros o con nosotros mismos, dentro
de las normas y costumbres sociales aprendidas de los padres,
las figuras de autoridad, la familia, la sociedad, la cultura
del grupo o grupos sociales, a los que pertenece la persona
desde su nacimiento e incluso antes de nacer. Grabaciones
influyentes que incluye una ética, unas técnicas,
y un carácter o manera peculiar de expresar las necesidades,
los deseos, los impulsos, las emociones, los sentimientos,
propia de nuestra cultura. Representa la colección
de grabaciones de lo que las figuras parentales pensaban,
sentían y hacían en relación con nosotros
y con el entorno, tal como fue percibido por nosotros.
DIÁLOGOS
INTERNOS
A la hora de enfrentar una determinada situación, los
estímulos de la misma llegan a los tres estados del
yo. Padre, Adulto y Niño se activan, se estimulan frente
a la situación; son los recursos internos de que dispone
la persona para responder o reaccionar y darle salida a la
situación.
El Niño Interno se experimenta como nuestra caja de
resonancia en la situación, como nuestros impulsos,
nuestras sensaciones, nuestra espontaneidad, pero también
como la timidez, el miedo al otro, la sumisión o la
rebeldía, la habilidad y la astucia,...
El Niño Interno en la situación lo experimentamos
como vivencias del tipo:
"Lo que necesito es..."
"Lo que me apetece hacer es..."
El Padre Interno (Influyente) se experimenta frente a la
situación como una voz dentro de la cabeza que nos
dice:
"Lo que tienes que hacer es..."
"Lo que debes hacer es..."
¡Que malo/bueno eres!
Ellos son son buenos/malos mejores/peores
que tú...
El Padre hace, lo que podríamos llamar, comentarios
editoriales internos sobre todo lo que la persona comprende,
hace, piensa, siente en cada situación.
También puede manifestarse interiormente de otra manera:
Puede ser cariñoso, benévolo, nutritivo , como
un verdadero padre. Entonces puede experimentarse como una
voz o actitud interna que nos dice cosas como:
Eres fenomenal.
No te preocupes, no estás sola
o ¡Pobre chico!
El Adulto Interno se experimenta como una potencialidad orientada
a captar la situación y tratar la realidad externa
e interna de una forma objetiva (como "objetos"),
como datos, como informaciones, sin prejuicios y sin deformaciones
ilusorias (probatura de la realidad).
Se experimenta como la voz de la razón y en la situación
se vivencia como ideas autónomas del tipo:
"Lo que conviene hacer es..."
"Lo que quiero hacer es..."

El Padre, el Adulto y el Niño se influyen mutuamente
(Figura nº3). A veces tenemos conciencia de ello (conciencia
Adulta) y percibimos esa influencia como un auténtico
diálogo interno entre diferentes partes de uno mismo.
Otras veces el diálogo es inconsciente (sin conciencia
Adulta), especialmente cuando es entre Niño y Padre,
pero el resultado o el efecto de ese diálogo puede
evidenciarse en forma de pensamientos, sentimientos, estados
de ánimo, o conductas a veces poco conscientes o incontroladas
hasta que el diálogo interno es aclarado y el Adulto
puede ganar control sobre él.
En determinados momentos y situaciones, entre los estados
del yo puede haber armonía, cooperación y, como
consecuencia, coherencia y notable fuerza. En otras ocasiones,
por el contrario, puede haber conflicto, oposición
y desarmonía, en cuyo caso habrá diferentes
grados de consistencia y de coherencia interna o exterior.
EL PODER EJECUTIVO
Uno de los resultados de la estimulación de los tres
estados del yo, ante cualquier situación, y de ese
diálogo interno es que, en cada ocasión, uno
de los tres estados del yo va llevar el control del comportamiento
de la persona. Él es el que tiene el control ejecutivo
de la personalidad en ese momento.
Los otros estados del yo pueden estar conformes o no con
la forma en que el ejecutivo está llevando la situación.
Si no lo están, con posterioridad, habrá algún
tipo de secuela emocional como culpa, vergüenza, resentimiento,
apatía, etc.
Si el poder ejecutivo lo tiene el Adulto la situación
será percibida y manejada de forma mas objetiva, teniendo
mejor en cuenta las necesidades, deseos, intuiciones y sentimientos
del Niño, y respetando de la mejor manera posible las
normas y criterios del Padre. De esta manera las secuelas
se minimizan o son más positivas. El comportamiento
es autónomo, pertinente y adecuado a la situación
aquí y ahora.
Si el poder ejecutivo lo tiene el Padre la percepción
de la situación será distorsionada para que
encaje en el marco de referencia adoptado de otros; el comportamiento
será automático en vez de autónomo y
las conductas estereotipadas y tradicionales, con poca flexibilidad..
Si el poder ejecutivo lo tiene el Niño, la percepción
de la situación será distorsionada para que
encaje en el marco de referencia ideado en la infancia para
explicarse las situaciones que se asocian con la presente;
el comportamiento será automático o impulsivo,
más que espontáneo. Puede ser descontrolado
y, en relación con los otros, dependiente, contra-dependiente,
co-dependiente o independiente - aislado..
Tener un estado del yo el poder ejecutivo, o el control de
la personalidad, no es lo mismo que usar exclusivamente comportamientos
de ese estado del yo. El control puede tenerlo el Adulto y
los comportamientos ser una copia de los que hacía
una figura parental (comportamientos de Padre), o similares
a los que la persona cuando era niña (comportamientos
de Niño).
El objetivo del tratamiento con Análisis Transaccional
en un principio es conseguir lo que Berne denominaba el control
social del comportamiento sintomático, impulsivo o
estereotipado; es decir conseguir que la mayor parte del tiempo
sea el Adulto el que tenga el poder ejecutivo.
EL ADULTO INTEGRADO
Este uso de los tres estados del yo de manera flexible, armónica,
adecuadamente adaptada a las situaciones de la vida, con el
poder ejecutivo en el Adulto es una forma óptima de
funcionar que a veces se denomina el Adulto Integrado.
Una persona cuando funciona como Adulto Integrado, se comporta
de manera que tiene en cuenta y cuida adecuadamente sus necesidades
y deseos, sus emociones, sentimientos e ilusiones. Tiene en
cuenta de manera realista los datos y circunstancias de las
situaciones, los efectos y consecuencias de sus decisiones,
de sus actos y el impacto que tendrán estos en su entorno
y las personas de él. Se dirige a alcanzar sus propios
objetivos y tiene en cuenta sus propios criterios, valores
y su ética y respeta los de los demás.
LA CALIDAD DEL PADRE
INTERNO
Una de las principales funciones del estado del yo Padre Influyente
o Interno es el cuidado automático de uno mismo. Cada
persona puede preguntarse:
- ¿Cómo me trato a mi mismo?
- ¿Qué clase de Padre soy conmigo mismo?
- ¿Tengo un Padre Interno criticón o que me
apoya?
- ¿Trata mi Padre a mi Niño realmente con amor?
La calidad del Padre Interno de una persona guarda relación
con cómo fue tratado por sus padres y otras personas
importantes para él/la cuando era niño/a ( con
su Parentamiento).
Si ambos se dedicaron a criticarla más que a ayudarla;
entonces su Padre Interno es más probable que se dedique
preferentemente a señalar defectos y errores que a
darle ánimo y apoyo ante las situaciones de la vida.
Si a sus padres no les gustaba darle muestras de afecto; probablemente
su Padre Interno no tratará a su Niño Interno
con cariño. Si ambos padres o alguna otra persona influyente
no tenían hacia ella una actitud coherente respecto
de algún tema de la vida, probablemente sus criterios
en relación con ese tema sean incoherentes.
En cualquiera de estos casos puede que la persona tenga dificultades
para orientar su vida con su Adulto y para poder divertirse
con su Niño sin crear problemas para ella o para los
demás hasta que decida revisar sus grabaciones interiorizadas
y las decisiones con ellas relacionadas.
CONTAMINACIÓN
Y EXCLUSIÓN. PATOLOGÍA ESTRUCTURAL
A la hora de enfrentar una situación o de resolver
problemas, otra dificultad interna es la contaminación,
que significa interferencia.
El
Padre o el Niño pueden interferir con el Adulto y distorsionar
la percepción objetiva de la realidad, de las situaciones
o de los problemas. Entonces la persona basará su comportamiento
en sentimientos y en pensamientos arcaicos tomados de la reacción
del Padre o del Niño a la situación más
que en sentimientos y pensamientos autónomos y relacionados
con la percepción objetiva de la situación.(Figura
Nº 4).
En las contaminaciones la persona cree estar funcionando
con su Adulto pero el poder ejecutivo no lo tiene el Adulto
sino el Padre o el Niño.
Situaciones en las que pensamos que estamos usando el Adulto
pero tenemos prejuicios, será el Padre Interno el que
este actuando sin conciencia Adulta de ello. Por ejemplo,
si mi padre pensaba que los gitanos son de poco fiar, mi Padre
Interno dirá lo mismo. Mi Adulto entonces estará
contaminado si toma como un hecho lo que mi padre pensaba
sin investigarlo realmente.
El Adulto también puede estar contaminado por el Niño.
Por ejemplo si tengo la creencia ilusoria de que la gente
está en contra mía cuando en realidad no lo
está, puede ser que el Niño asustado interno
esté contaminando mi pensamiento de Adulto.
Otro problema interno común es la exclusión.
Ocurre cuando nos permitimos que uno de los estados del yo
actúe o se exprese de forma rígida demasiado
tiempo. Entonces estamos actuando constantemente como
Padre o constantemente como Adulto o constantemente
como Niño a costa de no actuar como un ser humano
pleno.
A veces es uno solo de los estados del yo el excluido. (Figura
Nº 5)

En todo caso contaminaciones y exclusiones son manifestaciones
de lo que se denomina la patología estructural. Los
síntomas psicológicos o psiquiátricos
pueden analizarse desde este modelo topológico. Estos
fenómenos pueden ser más o menos graves o rígidos
y tienen un origen arcaico defensivo, relacionado con experiencias
más o menos dolorosas o emocionalmente intensas del
pasado. En todo caso afectan a nuestras habilidades mentales
(percepción, cognición, procesamiento de la
información, memoria, imaginación, etc.) y por
tanto a nuestra capacidad de resolver los problemas o situaciones
de la vida. Dependiendo de la gravedad requieren un tratamiento
específico u otro.
Muchas veces una simple confrontación de la vida cotidiana
o la incorporación de nuevos datos es suficiente para
reducir una contaminación; otras por el contrario requerirán
intervenciones más profundas y sistemáticas
dentro de una relación terapéutica o de un grupo
de terapia, situaciones estas que propician la transferencia
y contratransferencia que puede ser utilizada para la exploración
de las experiencias arcaicas en las que se originaron estas
fijaciones patológicas.
EL PROCESO DE CAMBIO
INTERNO
Todo esto puede cambiarse, dentro de ciertos límites,
con más o menos trabajo dependiendo de la flexibilidad
y de las circunstancias del medio físico y social en
el que cada persona vive.
El cambio puede ser espontáneo o programado; puede
realizarlo uno por sí mismo o con ayuda; puede recibirse
ayuda de las personas allegadas y amigos, de lecturas o de
profesionales.
En todo caso si algo no funciona como deseamos, si hay algún
problema personal, emocional o de relación, conviene
hacer algo al respecto.
La psicoterapia es un proceso sistemático de cambio
orientado a resolver problemas personales, emocionales o de
relación.
El crecimiento personal es un proceso de auto-descubrimiento
para desarrollar algunos aspectos de la personalidad, o para
cambiarlos si es necesario.
Tanto la terapia como el crecimiento personal debe ser conducido
por un profesional debidamente preparado para hacerlo.
ANÁLISIS
FUNCIONAL
El análisis de las manifestaciones conductuales de
los estados del yo tal y como se observan exteriormente (lo
que hacemos y decimos y cómo lo hacemos) se denomina
análisis funcional o descriptivo de los estados del
yo. Es el análisis de cómo funcionamos como
personas en la relación con los demás y nuestro
entorno; el análisis de cómo funcionamos como
Padre, como Adulto y como Niño en nuestra relación
con los otros.
EL FUNCIONAMIENTO
COMO PADRE
La función de los padres con los niños, y en
general de las figuras parentales, es cuidar, orientar y encauzar
a las personas a su cargo para desenvolverse en este mundo
en cada situación. Las maneras de comportarse como
Padre en relación con el entorno y con uno mismo se
pueden agrupar en dos modos conductuales típicos:
Uno es funcionar como Padre Controlador con conductas explícitas
implícitas con la intención de controlar, encauzar
y ordenar. Es una función estructurante a partir de
una posición de respeto y protección, en sus
aspectos más saludables.
A este modo conductual se denomina conducta de Padre Crítico
positivo (PC+) o Protector.
También puede ser criticona, censuradora y limitadora
a partir de una posición de prepotencia o inseguridad,
en sus aspectos más inapropiados para el desarrollo
de la persona controlada.
A este modo conductual se denomina conducta de Padre Crítico
negativo (PC-) o Perseguidor.
El otro modo es funcionar como Padre Nutritivo con conductas
como amar, ayudar, apoyar y alentar. Es una función
nutritiva desde una posición de respeto, aceptación
y acogida , en sus aspectos más saludables.
A este modo conductual se denomina conducta Padre Nutritivo
positivo (PN+) o Cuidador.
También puede ser sofocante y empalagosa desde una
posición de dominancia o de inseguridad, en sus aspectos
más inapropiados para el desarrollo de la persona cuidada.
A este modo conductual se denomina conducta de Padre Nutritivo
negativo (PN-) o Empalagoso.
EL FUNCIONAMIENTO
COMO NIÑO
El impulso vital con el que nace un niño le impulsa
a de manera natural a vivir, expresarse, explorar, aprender,
crecer y desarrollarse como persona. Para ello necesita el
complemento de la función de un padre o de una persona
parental que le acoja, acepte, respete, oriente y encauce
para desarrollarse y ser él o ella misma.
Existen
muchas maneras de comportarse en relación con el entorno
adoptando un posición de Niño, es decir reproduciendo
comportamientos nuestros del pasado, cuando éramos
niños o más jóvenes en proceso de crecimiento,
formación y educación. Estas pueden agruparse
en dos grandes modos conductuales también.
Uno es funcionar como Niño Natural mostrándose
de manera ESPONTÁNEA, independiente de las presiones
parentales, con arreglo a su propio temperamento.
Esto puede hacerse de forma apropiada para producir el impacto
adecuado en las personas del entorno de modo que se satisfagan
las necesidades, los deseos y los impulsos propios con respeto
a uno mismo y a los otros y contando con la situación,
con la realidad objetiva.
Este modo conductual se denomina conducta de Niño
Natural positivo (NN+) o Expresivo.
También puede hacerse de una manera impulsiva, egoísta
y grosera de un modo que ignora a los otros o la realidad
objetiva.
Este modo conductual se denomina conducta de Niño
Natural negativo (NN-) o Inmaduro.
El otro es funcionar como Niño Adaptado con conductas
que tienden a adaptarse a las normas y expectativas procedentes
de los otros, del Padre interno o del Padre social externo.
De nuevo esto puede hacerse de forma apropiada para conseguir
satisfacer las necesidades los deseos o las metas propias
con respeto tanto a uno mismo como a los otros y teniendo
en cuenta la situación real objetiva.
Este modo conductual se denomina conducta de Niño
Adaptado positivo (NA+) o Cooperativo.
También puede hacerse de una manera inefectiva para
satisfacer las necesidades, los deseos, los impulsos y las
metas propias dentro del respeto a si mismo, a los otros.
Este modo conductual se denomina conducta del Niño
Adaptado negativo (NA-).
Hay tres modos de adaptarse de modo negativo. Una es una
forma sobreadaptada, irrespetuosa con uno mismo dando preferencia
a las supuestas necesidades y expectativas de los otros, a
sus ordenes o a las normas establecidas aunque esto no resuelva
el problema de satisfacer las necesidades propias. Es la conducta
de Niño Adaptado Sumiso negativo (NAS-). Otra es una
forma irrespetuosa de responder o reaccionar a las expectativas
y/o a las ordenes los otros o a las normas sociales sin tener
en cuenta la conveniencia de adaptarse para la satisfacción
de las necesidades, sentimientos, deseos o aspiraciones de
ambos. Es la conducta de Niño Adaptado Rebelde negativo
(NAR-). Otra forma de adaptarse (Oller, 2001) es ignorando
a los otros y sus expectativas u otros aspectos relevantes
de la situación real para la satisfacción de
las necesidades los deseos, los impulsos o las metas propias
y/o de los otros. Es la conducta de Niño Adaptado Aislado
negativo (NAAis-).
EL FUNCIONAMIENTO
COMO ADULTO
Las conductas orientadas a una toma de conciencia objetiva
de la realidad interna y externa de la persona en las distintas
situaciones de la vida, orientadas a una mejor comprensión
de la situación real y a elaborar las opciones con
más probabilidad de éxito para satisfacer las
necesidades actuales tanto de uno mismo como de los otros
implicados en las situaciones se denominan conductas de Adulto.
Es un modo conductual responsable, objetivo y autónomo
de reaccionar ante las situaciones de la realidad orientado
a la supervivencia de forma práctica, lógica
y creativa; es decir usando todos los recursos propios de
la edad de la persona aquí y ahora para manejar de
manera efectiva y conveniente las situaciones de la vida.
En el modelo funcional, el Adulto no se suele subdividir.
Estas son alguna de las conductas típicas como Adulto:
pedir información, hacer preguntas con auténtico
deseo de saber y de aprender; informar tanto sobre acontecimientos
externos como sobre los sentires o las opiniones propias;
aprender y comprender en todos los aspectos; estimar probabilidades
de éxito de las distintas opciones; verificar hipótesis;
tomar decisiones reflexionadas; resolver problemas, realizar
tareas; negociar con otros etc..
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Berne, E. Análisis Transaccional en psicoterapia.
Editorial Psique, Buenos Aires, 1976.
Berne, E. Juegos en que participamos. Editorial Diana, México,
19ª impresión 1987.
Berne, E. ¿Qué dice usted después de
decir hola? Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1974.
Oller, J. Vivir es autorealizarse. Editorial Kairós,
Barcelona 2001.
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[Nota] Esta sección está en elaboración.
Pronto se añadirán nuevas secciones para completar
la Introducción a la Teoría del Análisis
Transaccional.
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